Capítulo IV.- Modas Murillo (Amalia)

Despertador.

Ducha, desayuno rápido y café doble en la mesa.

Ordenador.

Veinticinco emails sin leer. Trece de ellos de Ramona Carrasco, ocho de Ignacio Moreno y cuatro de Macarena García.

Sorbo de café.

En su casa siempre le habían enseñado que las cosas hay que ganárselas y que, cuando uno lucha por ellas, pueden conseguirse. Desde pequeña tuvo claro que estudiar era su forma de salir de aquel pequeño pueblo en el que todo el mundo te decía qué hacer y te imponían cómo.

Nueva York, Londres, París. Ella soñaba con algo así, a lo grande. Con un trabajo que la apasionara, en el que fuese respetada. Quizá por eso le impresionó tanto Susana Pereira cuando la conoció en la entrevista: era una mujer segura, en la cima. Justo lo que ella había soñado. Y no quería desaprovechar la oportunidad de seguir sus pasos.

– Ay, hija mía, ¿ya estás liada?- apareció por la puerta del salón su padre, con el pelo revuelto y una camiseta vieja en la que a duras penas se leía “Modas Murillo”- Si es sábado y son las ocho de la mañana, para un fin de semana que vienes….

– No puedo hacer otra cosa papá, allí todo el mundo se lleva el ordenador los fines de semana, ¡si ya he recibido veinticinco correos desde ayer por la noche!

Este era el mundo real, se decía, y hay que estar a la altura. Su padre, siempre a cargo de una pequeña tienda en el pueblo, no podía entender ese nivel.

“Apunta en vencimientos este juicio”

“Haz el escrito de personación”

“Os envío el cuadro con las demandas que hay que contestar la semana que viene”

Un flash a su espalda la sobresaltó.

– La abogada de éxito que no puede parar de trabajar porque el mundo se derrumbaría – dijo Jorge con sorna a su espalda-. Hermanita, igual es de tu mejores fotos, la combinación moño con pelo mojado y pijama horrible de Modas Murillo es un acierto seguro.

– Idiota. ¿Cómo se siente levantarse más cerca de los treinta que de los veinte?

– ¡Gracias por tu felicitación! Se te está pegando la amabilidad de los súper mega abogados con los que curras, ¿no?- dijo con un forzado acento pijo y moviendo las manos en círculos.

Sonrió. La reconfortaba que Jorge volviese a Barcelona con ella. Él era su apoyo, de las pocas personas que conseguían sacarle una sonrisa hasta en su momento de mayor estrés y también quien podía sacarla completamente de quicio con un sólo comentario. Desde que había vuelto al pueblo, tras un intento frustrado de estudiar arquitectura, su ausencia parecía haber precipitado las decisiones de Amalia. Había vuelto con Rafa, al que Jorge aborrecía de forma más que evidente, quizá porque se vio desbordada por la falta de confianza en ella misma al tener que compaginar exámenes finales y un trabajo en el que probablemente era el mejor despacho del país. Aún no sabía cómo había conseguido entrar y tenía la sensación que en cualquier momento se darían cuenta de que ella no era una “súper mega abogada” como decía Jorge.

– Estoy agobiada, Jorge.

– ¡Anda ya! Si llevas dos semanas en el despacho de las flores, con ese nombre no puede ser tan malo.

– Me da miedo que me echen. No valer para esto, ¿sabes? Después de tanto dar el coñazo para estudiar fuera, hacer Derecho, salir de aquí… No sabes cómo es allí la gente, lo saben todo, lo hacen todo perfecto, ¡y tengo el examen de tributario en dos semanas y no he empezado!

Jorge se sentó a su lado cogiéndole la mano con cariño.

– Pero hermanita, piensa en lo importante… ¡Estás luciendo toda la temporada de Modas Horteras Murillo por Barcelona! -exclamó casi gritando y riendo a carcajadas- . Mmmm.. ya huele a canelones caseros de mamá, lo siento pero tengo que ir a que le dé muchos mimos a su hijo desempleado favorito antes de que nos vayamos esta tarde a Barna de nuevo.

El irritante “Clinc” que anunciaba que acababa de recibir un nuevo correo electrónico se repitió cada pocos minutos todo el día.

Clinc. Ignacio Moreno. Clinc. Ramona Carrasco. Clinc. Ramona Carrasco. Clinc. Clinc. Clinc.

Ignacio Moreno: “Chicas, el lunes a primera hora reunión con Carrasco. Más os vale que tengáis todo lo pendiente perfecto para entonces, vienen también Pereira y Matías”.

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