Capítulo V.- El mejor máster del mundo (Amalia)

Desde pequeña le habían dicho que podía llegar a ser lo que quisiera. Pero ella sabía que no era cierto.

Amalia siempre había sido buena estudiante. Notas sobresalientes. De esas personas que se obsesionan con sus obligaciones y acaban consiguiendo un resultado académico reseñable sin apenas proponérselo. Y, precisamente por eso, nunca le parecía suficiente. Siempre pensaba que no llevaba el examen suficientemente bien, que su trabajo no era tan bueno, que tendría que haberlo hecho mejor.

Sus padres, trabajando en la humilde tienda de ropa de su pueblecito, le habían dado todo lo que había necesitado, y las distintas becas que había conseguido la habían llevado a poder estudiar en París y Birmingham, durante un año académico respectivamente. De esa forma pudo mejorar su destreza en francés e inglés. No es que fuese bilingüe, pero se manejaba notablemente bien. Incluso le hubiese gustado aprender ruso y había empezado a hacerlo de forma autodidacta.

Por eso, cuando el representante de recursos humanos, Antonio Barquillo, le preguntó en la entrevista qué cualidad creía que debía ser la predominante en un buen abogado, ella sin dudar respondió “curiosidad”: que siempre tenga ganas de aprender más.

– No- le contestó Barquillo- aunque eso también sea importante; es el estudio, la capacidad de esfuerzo diario. Si te cogemos, los primeros meses los vas a pasar prácticamente sólo estudiando. Vamos a formarte, a enseñarte, para nosotros eso es lo fundamental. Para ti será como hacer un máster, el más completo del mundo, y encima remunerado.

 

Eran las 8:15 am cuando llegó al despacho. Apenas había dormido en toda la noche por los nervios de la reunión. La había llamado Macarena el fin de semana tras el mail de Moreno.

– Nena, no tienes ni idea de cómo son esos dos. No convocan una reunión por algo bueno y ya has visto lo que ha dicho el Morenito, que tengamos todo preparado para entonces: me huele a marronazo vaya. Tú sobre todo, piensa que tenemos que cubrirnos entre nosotras. Que somos las más pringadas, porque Carrasco nos va a intentar putear siempre, y del Morenito no te puedes fiar, mucho jiji y jaja pero, a la hora de la verdad, la mierda cae hacia abajo y ahí estamos nosotras. Tú no te preocupes mucho, chiquilla, pero eso, que lo sepas.

A las 9:40 se reunieron, cuando llegó Matías. A Amalia le temblaban las manos, Macarena miraba hacia abajo y Paula les había deseado suerte cuando fueron hacia la sala de reuniones, por orden de Moreno.

Pereira llegó impecable como siempre y tan seria como de costumbre. Por supuesto, no los saludó e indicó con un gesto algo violento a Matías que se sentase a su lado de una vez. Estaba preocupada por el nivel del departamento, les dijo.

No prestáis suficiente atención. Se comenten errores, y cada uno de vosotros está representando a Flores&Crawford de cara al exterior. Yo firmo los escritos que presentamos y me niego a pasar esta vergüenza. Errores en el tipo de letra, en el tamaño, incluso en signos de puntuación. No puedo permitirlo. Y, además, un nivel jurídico deplorable. A partir de ahora vamos a hacer unas jornadas de formación, cada uno de vosotros: Macarena, Amelia, Moreno y un nuevo becario que va a entrar. Que os cuente los detalles Matías, yo tengo cosas que hacer.

No se atrevió a decir que su nombre era Amalia y no Amelia. Tampoco nadie lo dijo.

Amalia salió de aquella reunión con un tema del que debía preparar una jornada de formación para dar ella, el último mono del despacho, para instruir a todo el departamento, o sea a todos esos abogados que se decían de los mejores del mundo sobre la Ley 15/2010 de modificación de la Ley 3/2004, comparativa y alteraciones jurídicas relevantes. Ni siquiera sabía cuál era esa ley o qué regulaba.

Cuando llegó a su mesa, ya tenía un nuevo email de Moreno asignando trabajo para los próximos días. Escritos, demandas, contestaciones. Tenía otros 7 emails de Carrasco que le pedían que buscase, imprimiese y enviase distintos documentos que debían estar en la caótica nube de documentos del despacho, ya que era la propia Ramona Carrasco la que guardaba todos los documentos en carpetas erróneas.

Se abrió en su pantalla una ventana con una conversación de Paula en Roxt, el programa de mensajería instantánea interno que tenía el bufete, una especie de Messenger.

– Lo de las formaciones, te lo tienes que preparar mejor que un examen de la carrera. Pereira lo utiliza para acribillar a los nuevos, con decirte que yo lloré en la primera que hice… te presiona mucho. Te lo digo para que te prepares. Mañana que entra el nuevo becario, lo hablamos, y os cuento un poco.

– Bueno, yo empezaré a preparármelo ahora un rato y poco a poco…

– Ni se te ocurra, no lo puedes preparar en horas de trabajo. Te matarán si se enteran.

– Pero Paula, si salgo todos los días a partir de las once de la noche…

Entonces, Amalia recordó a Antonio Barquillo y sus palabras en la entrevista. El máster más completo del mundo y encima remunerado. Qué suerte.

 

Anuncios

Un comentario en “Capítulo V.- El mejor máster del mundo (Amalia)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s