Capítulo XVIII. El Escritor (Susana)

Boca arriba, con una manta marrón, mullida y vieja, cubriendo la mitad inferior de su cuerpo, Susana sonrió a Kike, aun desnuda. Tenía la piel muy blanca y un ligero corte en el color perfilaba su pecho: restos del verano. Él, tumbado encima de la manta sobre el costado, le acariciaba el hombro con un dedo distraído que de vez en cuando descendía hasta el pezón. Pereira bajo la mirada y puso voz sensual.

– Pues… tampoco es tan pequeña.

– Hay que saber jugar con las expectativas.

– ¿Lo tienes todo planeado?

– Esto no.

– ¿El qué?

– Tu

– No habrá próxima.

-¿Lo tienes todo planeado?

– Sí.

La buhardilla de la casa de la Cruz sólo tenía una puerta de madera gruesa que aislaba la estancia de las escaleras. El resto era un espacio abierto lleno de libros, algunas cajas, un escritorio grande y una cama de matrimonio antigua.

El paisaje desde la ventana, según Kike, que durmió allí muchos días de borrachera con Ernesto, era increíble. Pero era de noche y lo único que se veía era el reflejo de la lámpara en el cristal. Sin embargo Lola, la gata, miraba como si viese mucho más.

Habían pasado el sábado comiendo, alternando entre salado y dulce, guisos, dulces, galletas y frutos secos para terminar la noche con las copas, las cuales acabaron con los huéspedes en la cama temprano y con ellos dos en el sofá primero y más tarde en la cama, hablando entre susurros sobre todos los tiempos: las parejas de la juventud, los viajes y estudios de uno y de otro aquí y en el extranjero. Kike era una persona interesante, y Susana no calificaba así a cualquiera. Había gente inteligente, culta o con don de palabra que para ella no suponía ni sorpresa ni emoción. Sin embargo, Kike hablaba de las cosas como si tras ellas hubiese siempre una historia digna de escuchar.

– ¿Es porque eres escritor?

– ¿El pelo hecho un desastre?

Susana rió.

– La manera que tienes de contar las cosas.

– ¡Ah, eso…! No, eso es porque soy un seductor.

– Algo tenías que hacer para compensar la mala fama con el tamaño…

– ¿Es porque eres abogada?

– ¿El interrogatorio?

– La mala leche.

Susana volvió a reír y esta vez lo beso, tomándolo por la nuca y apretándose contra su boca.

– Besas bien, Enrique.

– No me llames así que siento que me vas a dar un sermón de los de Doña de la Cruz. En cuanto a lo de besar, he hecho un estudio al respecto.

– ¡Oh! Ya veo. ¿Para justificar besar a todas las mujeres de pueblo?

– Hubiera sido buena idea. Pero no. He preguntado a todos mis amigos y coinciden, en todas las relaciones que han tenido, no hay excepción, siempre uno le dice al otro que besa bien. Así que eso quita importancia al comentario, es el hablar del tiempo de las parejas que se acaban de conocer.

– No es cierto.

– No has hecho una buena contribución a tu causa si pretendías demostrar que no lo es.

– Nunca he dicho a nadie que besa bien.

– Y yo era virgen antes de hoy.

No durmieron. De madrugada, como un quinceañero, Kike bajo a hurtadillas las escaleras y regresó a su casa. En el desayuno, de nuevo rebosante en la mesa, la señora de la Cruz insistió una y otra vez a Susana para que volviese pronto e hizo comentarios a propósito inocentes sobre lo buen muchacho que era Enrique. Raro pero más apañao que las pesetas. Un rato después, este aparecería ofreciéndose a llevarlos a la estación de tren. Allí prometió visitar Barcelona pronto. Pereira le aclaró que era una mujer ocupada para andar planeando visitas y organizando su tiempo para turistas, pero, aun con el teléfono apagado y Barcelona en un rincón de su mente que no lograba ubicar, deseaba que fuese pronto.

Idiota, pensó de si misma al subir en su vagón con un malestar extraño en el estomago. Ernesto hablaba: el despacho, el pueblo, su madre, este chiste y aquel otro, Matías, y ¿qué tal la nueva?, y ¿cuándo era la cena de Navidad? Pereira aun buscaba los motivos de aquella sensación.

Anuncios

2 comentarios en “Capítulo XVIII. El Escritor (Susana)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s